Cartas de amor de una monja portuguesa

 

Mariana Alcoforado, Cartas de amor de una monja portuguesa


El libro está compuesto por cinco cartas escritas por Sor Mariana Alcoforado, entre 1667 y 1668, en el convento de Beja, en Alentejo, dirigidas a Noel Bouton de Chamilly, miembro del ejército francés que apoyaba los afanes portugueses por independizarse de España.

En esa época la vida en los conventos no era demasiado rigurosa, y siempre existia la posibilidad de encontrar complicidad y comprensión en otras religiosas, muchas de ellas confinadas  allí por intereses familiares y sin vocación en absoluto. Esta falta de vocación y el encierro forzado a veces desde que eran niñas estimulaba febriles raptos de misticismo y pasiones secretas más humanas. 
La pasión de Mariana y Chamilly se concreta en encuentros furtivos en el mismo convento, trasgrediendo las normas. Pero después llegará  para Mariana el dolor y la frustración causados por el abandono de Chamilly que regresa a Francia olvidándola.
 

Lamento, sólo por vuestro amor, todos los placeres infinitos que habéis perdido: ¿es posible que no los quisiérais gozar? ¡Ah! Si los conociérais sin duda veríais que son mucho más intensos que lo que os produce mantenerme engañada y comprenderíais que uno es mucho más feliz, que siente algo mucho más fuerte, cuando ama de manera violenta que cuando es amado.(Fragmento de la tercera carta).

Aún las religiosas más severas se compadecen del estado en que estoy, incluso me tratan con cierta consideración y miramientos. Todos se sienten conmovidos por mi amor. Sólo tu permaneces en tan profunda indiferencia, sin escribirme más que cartas frías; llenas de reiteraciones, la mitad del papel sin utilizar, se me hace groseramente evidente que te mueres de ganas de terminarlas rápidamente (Fragmento de la cuarta carta).

Estoy segura que hallaría en este país un amante más fiel…pero, quién podría hacer que me enamore y vuelva a  amar otra vez? La pasión de otro hombre podría embelesarme? Qué poder tuvo la mía sobre usted? No experimenté ya que un corazón sensible no puede olvidar jamáslo que lo hizo descubrir la pasión de que era capaz y no conocía? Que todos sus afectos y emociones están profundamente arraigados en el ídolo que los creó? Que las primeras impresiones y heridas no se pueden cicatrizar ni extinguirse? Que todas las nuevas pasiones que con sus fuerzas tratan de satisfacerlo y contentarlo le prometen vagamente una sensibilidad que no recuperará jamás? Que todos los placeres que busca, sin ningún deseo de encontrarlos, no sirven sino para convencerlo de que nada le es tan querido como el recuerdo de  sus penas? (Fragmento de la quinta carta)

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