Exceso de sentidos

 
Tu piel aquí, aquí…tu cuerpo mismo bebiéndome entera, tomando cada célula de mi cuerpo, ocupando cada rincón de mi alma.
Tu cuerpo invadiéndome toda…
Silenciosamente…creciendo despacio como la marea, expandiendo el deseo hasta volverlo infinito…
Haciendo que mi boca se abra en un mudo alarido, porque no hay voz capaz de emitir lo que siento. Volviendo a mis manos garras clavadas en sí mismas para no destrozar tu cuerpo y devorarte.
Un extraño resplandor que lo ilumina todo brotando de nosotros, dilatando mis pupilas fijadas a las tuyas, en su ansiedad de llegar más adentro de tí, donde nadie aún ha llegado.
Los sutiles hilos de plata de la luna en la ventana estirándose en el piso, corriendo por mi espalda y alcanzando tu cuerpo. Nuestros cuerpos así cosidos uno al otro de forma tan etérea, sólo hilos de luz conectándonos.
La misericordia del tiempo que se detiene amable a contemplarnos. El reloj ya no corre, ya no importa, no existe. Cabalgan los instantes desbocados sin más razón de ser, sin ya control.
El temblor de tu piel al roce de mis uñas, y el dolor de mi carne al clavarse tus dedos hasta encontrar mis huesos e incrustarme en los bordes de tu cuerpo; y fijar mis caderas a las tuyas en sutil engranaje… sobre tí, y debajo, trepada a las paredes, levitando de a ratos, y otras veces sembrada – profundamente-  en tierra… Amor a la deriva, sexo desbarrancado, estallado. Paradoja de libertad estando tan atada, tan fija por tus manos, por tu piel, por tus ojos, tan contaminada por tu sangre y tu savia, tan incorporada en tu ritmo y latido.
Toda tuya, y vos todo mío.
El no saber , conociéndolo todo. El no sentir por exceso de sentidos, mis ojos desorbitados sin ver de tan abiertos, mi piel adivinando el vibrar de tu piel con tu mínimo silencio, mis oídos anegados del hablar de tu cuerpo, mi boca degustando el reflejo anhelante  de tu pasión, y mi olfato devenido en un resabio animal capaz de reconocerte a kilómetros.
Sábana hecha jirones, paredes desgarradas, toneladas de piel sepultando las capas de nosotros mismos que fuimos desnudando…El aire surcado por el grito, y más allá en la ola siguiente el aire cortado por el silencio, frecuencia sincronizada de los cuerpos, acaparar y expulsar, diástole y sístole, ir hacia ti y recibirte.
Y rodar, caer, flotar, perder la gravedad, los contornos; perder el cuerpo hasta ser pura lava, pura pulsación, absoluto latido y resplandor infinito.

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